su carne

Su carne me llamó,
Con vocecita suave,
Con tierno sabor.

Su piel me entonó,
Con el erizar de su vello,
Bellos poemas.

Sus lunares iluminaron,
Con su negruzca ironía,
La verdad ya escrita.

Y su mirada adivinó
Mis divinas intenciones,
Es decir, mis pecaminosas caricias.

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