Sentir
Sentirse vivo en la espera,
en los inviernos,
los domingos por la tarde,
cuando no regresas,
cuando te hieren con palabras envenenadas,
cuando te desprecian,
cuando te desafían y te retan
Entonces
aceptas el envite, cierras el puño,
sonríes con displicencia,
y conviertes las sombras en senda
Eres capaz de caminar sobre ascuas que queman,
sentir que en la isla del náufrago hay más gente,
que escuchas la risa del viento,
que tras las dunas del desierto
alguien te espera
Brillan a lo lejos tus ojos,
son mis estrellas,
allí me encamino,
dejando atrás maledicencias.
El horizonte de tu cuerpo
está más cerca
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