Tienes en la piel
sienes en la piel una caricia
rodeada de besos
y decidida a emprender el camino cada día.
A veces sientes el dolor de la tierra y de la ausencia,
los huesos que se anquilosan
y las tristezas que te hacen una visita.
También, a veces, las ortigas te pican,
pero te alivia el viento suave,
el recuerdo de una sombra,
una nube blanca, el agua fresca,...
ese es el verdadero amanecer de tu sonrisa.
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