Complices

CÓMPLICES

Apenas conservamos tiempo
para mirarnos a la cara
y dibujar después una sonrisa
que embellezca la tiranía de las formas.
Sin embargo, tal vez por nacer
más tarde de la cuenta,
cronometramos nuestros pasos
para llegar puntuales a los trucos
y al rojo horizontal de los semáforos.

El agua verde de las fuentes
se remansa en los ojos del ocaso 
y entre los muslos de Afrodita;
mas nosotros preferimos asociarnos
con la fugacidad de los  espejos
para beber, de un solo trago, nuestra idolatría.
Cuando no basta,
hacemos el amor mirando los relojes,
y, por unos minutos,
vivimos como ángeles efímeros.

De todo somos cómplices, incluso,
de secuestrar el viento,
de viajar como polizones
en este buque sin xestante
para que, en  noches del futuro,
podamos  competir con las estrellas.

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