Mi padre
Mi padre tenía sombras y ojos azules
como un Cristo cansado de tanto mirar al cielo;
sin embargo, no creía en los santos.
Buscando la verdad de las palabras
y el por qué en la mirada de los niños sin futuro,
encontró que hasta los dioses juegan a la ruleta
haciendo trampas como hombres.
Mi padre no se llamaba José,
pero tenía manos de carpintero incansable
para el cigarro y la madera,
mientras su corazón escribía cartas al porvenir
por si le contestaba la esperanza..
Mi padre no llegó a ser marinero,
ni siquiera conocía la senda de los peces;
pero siempre fue pescador.
Perfecto pescador de amaneceres carmesí
y de sueños en blanco y negro.
Y cuando ya la tarde era un suspiro,
mi padre se fue no sé adónde, igual que las estatuas,
dejando una sonrisa inextinguible
entre los bártulos de mi vida.
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