Silencio
SILENCIO...
Está triste la mañana
como las lívidas noches de un exilio
sin retorno.
El mundo, tal vez cansado
de soportarnos, parece detenido
en esta calle pretérita.
A pesar de ser un día
para la celebración de los rosales
y las playas inmaculadas,
el cielo lleva su capa más oscura
sobre los hombros;
las campanas familiares
duerme su herrumbre verde de los siglos
en víspera de domingo,
y hasta las gaviotas
olvidaron poner música al silencio del alba.
Está quieta la mañana
cual sobrevive un amor a la intemperie
de la soledad.
Comentarios
Publicar un comentario