Retratos de interior

RETRATO DE INTERIOR
El alba ofrece su escarcha
mostrando su rostro gris de otoño
y el eco verde de tu vientre
milenario me reclama.
En tu penumbra se enredan
el castaño y el laurel
para tejer un arco de siglos
y en tu cauce los helechos
forman un tálamo de sueños.
A pesar de tu belleza
me duele la memoria
por la sangre y el estiércol
derramados y asumo
la gota de indiferencia
que me corresponde.
Mas todo se transforma
y forjaremos el futuro
con las piedras desmoronadas
del templo del olvido.
Tu leyenda permanece
y te vas a sembrar
un campo de espigas o de olas;
mientras abrazado al viejo roble,
siempre espero en el umbral
del río o del mar,
para ser testigo del ocaso
con las últimas gaviotas.

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