De la elegancia de las tardes
DE LA ELEGANCIA DE LAS TARDES
Ya ves y no importaba que estuvieras
para que las tardes se engalanaran
con misteriosos colores,
creyendo ser la dama
De un principie en aperos
con una malvada madrastra,
con en enanitos juguetones
y manzana envenenada,
del sabor de tus besos,
Ya ves que poquito importaba,
que tu no estuvieras,
para que las tardes se engalanaran.
Creyendo perder un zapato,
de cristal.
de cristal dorado.
y jugando a ser la calabaza,
que se transforma en carroza,
solo para llevarnos.
Solo olvide,
que tu no estabas

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