Conjuro tu nombre para materializarte entre mis piernas. Trazas palabras entre mis pliegues, me convierto en esclava. Pronuncio un “te amo” que es mentira. Juego a que somos eternos. Desgarro tu corazón con los colmillos.
Su carne me llamó, Con vocecita suave, Con tierno sabor. Su piel me entonó, Con el erizar de su vello, Bellos poemas. Sus lunares iluminaron, Con su negruzca ironía, La verdad ya escrita. Y su mirada adivinó Mis divinas intenciones, Es decir, mis pecaminosas caricias.
Te mereces a alguien estable, con quien puedas irte a dormir sin preguntarte si mañana te va a seguir queriendo o no. Alguien que opte por perder su orgullo que a perderte a ti i. De quien seas prioridad y no opción, alguien que te de tu lugar. Te mereces sinceridad, amor y respeto
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